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Fuente: The Best Of Health

Hay algunos cambios en el estilo de vida que pueden reducir el riesgo de desarrollar Alzheimer y demencia. El ejercicio regular es útil para reducir la presión arterial alta y el colesterol, y este es el factor más importante, aunque hay muchas teorías sobre por qué funciona tan bien, no hay resultados concretos que demuestren exactamente por qué funciona … pero lo hace. Caminar es la forma más simple de ejercicio y no cuesta nada. Treinta minutos a pie cada día es la recomendación mínima para mayores de 50 años, pero muchas personas también eligen nadar o andar en bicicleta, especialmente si comienzan con un bajo nivel de condición física. Antes de embarcarse en un plan de ejercicios, es aconsejable consultar a su médico de cabecera para asegurarse de que no haya problemas de salud subyacentes que puedan ponerlo en riesgo.

Controlar el peso, la diabetes, la presión arterial alta y consumir una dieta saludable que sea rica en frutas, verduras y pescado azul son otros factores que contribuyen a reducir el riesgo de desarrollar la enfermedad de Alzheimer. Dejar de fumar también es crucial y ayudará a prevenir el daño a los vasos sanguíneos que entregan el flujo vital de sangre al cerebro.

Muchos científicos ahora exudan los beneficios de crear desafíos para su cerebro que ayudarán a mantener su memoria y su razonamiento en mejor forma. Comenzar un nuevo pasatiempo o simplemente romper con una rutina diaria fija es suficiente para marcar una gran diferencia en la forma en que funciona su mente. Nunca es demasiado tarde para comenzar algunos cambios que podrían marcar la diferencia en su vida a medida que envejece y estos cambios podrían ayudar a prevenir la aparición temprana de la enfermedad de Alzheimer.

Hacer frente a un diagnóstico de Alzheimer
El diagnóstico de la enfermedad de Alzheimer en un ser querido es difícil de aceptar, pero hay una serie de estrategias que pueden ayudarlo a sobrellevar todos los problemas que surgen. Un cuidador a menudo dejará de lado sus propias necesidades, pero esto puede ser contraproducente y es mucho más fácil proporcionar la atención y el apoyo que su ser querido necesita si cuida su propia salud y bienestar. Puede ser cansado física y mentalmente cuidar a alguien que tiene una enfermedad progresiva como el Alzheimer y esto puede provocar estrés, sentimientos de aislamiento y, a menudo, depresión. Los familiares y amigos pueden brindar asistencia emocional y práctica, y hay varios grupos de apoyo que pueden brindar información, consejos e ideas que pueden ayudarlo a sobrellevar la situación.